OFF ROAD POR EL DESIERTO DE ICA

Hola amigos, en esta oportunidad les voy a contar de la escapada que hice desde el viernes 15 al lunes 18 de enero. Esta escapada iba a ser diferente a las demás, algo que quería hacer hace tiempo, tenía el vehículo apropiado, pero nunca tuve la oportunidad, si no hasta ahora.

Todo comenzó cuando James, un colega de aviación, me invitó el año pasado a hacer un pequeño off road a unas lomas por el distrito de Pachacamac al sur de la ciudad de Lima, a unos 40 minutos. Seguidamente, me agregó a un chat de off road que tenía con unos amigos, pero con el tema de la pandemia no había mucho a donde ir, hasta que se dio la oportunidad de salir con Iván, un amigo de James, que pertenece al grupo de Master Fishing. El ya había decidido salir de Lima el viernes 15 y retornar el lunes 18.

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Si bien es cierto que Iván se iba de pesca, también harían un off road por todo el desierto de Ica, hasta su lugar de pesca. Es entonces que desempolvé el equipo de camping, que dicho sea de paso no acampaba por más de 15 años y empecé a planificar lo que iba a necesitar para esas tres noches de campamento en la playa.

El punto amarillo es la zona de campamento

El viernes 15 de enero salí de mi casa a las 540 am, ya que quedamos encontrarnos a las 6 am en el peaje saliendo de Lima por la Panamericana Sur. Después de unas pequeñas paradas en ruta buscando hielo en bloque, que se conserva mejor que el embolsado en cubitos, llegamos a un lugar llamado Pozo Santo, a 240 kilómetros de mi casa, a la altura de la Reserva de Paracas en el departamento de Ica y a unas 3h 20 minutos de camino.

Pozo Santo, fue el lugar de campamento de los pilotos del rally Dakar 2019 que se llevó a cabo en Perú y una parte del recorrido fue por el desierto de Ica. En esa primera parada, debíamos desinflar las ruedas para poder manejar con tranquilidad por el desierto, eran aproximadamente las 10:20 am.

Ruta: Pozo Santo – El Bajadon – El Aventadero – Duna del mas alla – Playa Antana

La primera parte de la ruta sería la más interesante, ya que atravesaríamos la parte del desierto de Ica llamado California, subiríamos a una altura de 710 mts snm para luego bajar entre montañas por un lugar llamado “El Bajadón”, seguir bajando por “El Aventadero”, cruzar la “Duna del más allá” y llegar a la playa Antana, este recorrido sería de aproximadamente 81 kilómetros. Todo pintaba alucinante.

Con James

A la hora y media de off road por el desierto, llegamos a un lugar donde hay un cactus, el único en kilómetros a la redonda y que lo plantaron para tenerlo de referencia en el desierto (14°17’39.1″S 75°59’50.3″W / -14.294195, -75.997315). En ese cactus, hay dos placas conmemorativas que rezan lo siguiente:

“A la memoria de Carlos Watanabe Hata, que tuvo la feliz idea de sembrar este cactus hace 10 años, pensando que algún día servirá como punto de referencia y un oasis en medio de un páramo”. 20-09-2002

“Tomas Mitsuya Suzuki Akama, apasionado de la pesca, sus mejores técnicas y secretos divulgó”.

El Bajadón

Continuamos la ruta y en un lugar antes del Bajadón, que obviamente no sabía que era, Iván nos hizo parar y encender las cámaras, ya que nos dijo que la bajada era digna de filmar, la verdad fue una pasada ir bajando entre las colinas y a 80 km/h. Antes de bajar estábamos a 710 m.s.n.m. y bajaríamos hasta el nivel del mar. La velocidad que pudimos alcanzar fue porque el terreno era muy plano, en el trayecto anterior, habían partes que solo podíamos avanzar a 40km/h, por que el terreno era muy desigual.

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La última bajada hacia la costa sería por “El Aventadero“, una bajada de aproximadamente 300 mts en una duna bien pronunciada.

El Aventadero – Playa El Negro

Recuerdo que lo primero que dije fue: “Vamos a bajar por aquí?”, obviamente me dijeron que si, a lo que respondí: “No hay otro sitio para bajar”?, obviamente me dijeron que no. La verdad me dio un poco de temor, pero se subió conmigo Nicolás, el partner de Iván el cual me diría cuál sería la técnica para bajar por esa duna en particular. Gracias a las instrucciones de Iván y Nicolás, pude bajar la duna controladamente, le perdí el miedo y sabía lo que podía hacer mi jeep.

Toma desde el drone

Primero bajó Iván, segundo James y el último sería yo, para poder observar cómo se comportan las 4×4 en duna. Como la primera parte de la bajada era de grava con una pendiente muy pronunciada, las camionetas tendían a resbalar, pero una vez que entraban a la duna se frenaban, era muy importante mantener la rueda derecha, ya que tendía a moverse la parte trasera de la camioneta hacia adelante, para que eso no ocurra, había que acelerar un poco para que se enderezca la camioneta y así sucesivamente hasta abajo. Fue una experiencia inolvidable.

Una vez abajo, tocaba continuar paralelo a la costa hasta la “Duna del más allá”.

Duna del más allá

La Duna del más allá, no es una duna muy alta o grande, es más, no debió ser un obstáculo para mi jeep, pero lo que me faltó fue decisión. Las instrucciones eran subir por la parte derecha de la duna con velocidad e inercia y en la cima, girar para la izquierda. La duna por su lado derecho, tenía una bajada hacia un acantilado que la verdad daba miedo. Paso Iván y yo iba de segundo, ya que si pasaba algo, James atrás podía ayudar, cuando aceleré para subir la loma de la duna, sentí que mi jeep se deslizaba hacia la derecha en sentido hacia el acantilado, me asusté y lo que hice fue desacelerar, eso me condenó, ya que no tuve la suficiente inercia para superar la duna quedando atorado en ella. Felizmente poco más de una hora después, me sacaron y con las instrucciones bien claras, pasamos la famosa Duna del más allá.

Una vez superada la Duna del más allá, continuamos recorriendo las playas hasta la playa Antana.

Cueva de Antana – Playa Antana

En Playa Antana, hicimos una parada ya que Iván de Master Fishing y su partner Nicolás, harían una prueba de pesca a ver cómo estaba la cosa. Después de un buen rato, continuamos la ruta hacia el poblado de Lomitas.

La segunda parte de la ruta, sería salir de playa Antana hasta el poblado de Lomitas, pasando por las playas Esperanza y Media Luna, un recorrido de 36 kilómetros.

La tercera parte de la ruta, sería desde el poblado de Lomitas, hasta la zona de campamento, 12 kilómetros más hacia el sur. En una parte de la ruta, me pareció estar manejando en Marte, ya que todo el terreno alrededor era de color rojizo, paramos para tomar unas fotos, porque no es normal encontrarte paisajes así.

Después de doce horas montado en una camioneta, 240 km de carretera y 130 km de desierto, llegamos a la zona de campamento, un lugar seguro en medio de la nada y solo accesible para 4×4. Armamos las carpas ya que pronto se haría de noche y no se iba a ver nada.

Estar sentado frente al mar, mirando el ocaso con una cerveza en la mano, no tiene precio, las cosas más simples de la vida son las que siempre te dan felicidad, paz y tranquilidad.

De camino a la la zona de campamento, nos encontramos con Antonio amigo de Iván del equipo de Master Fishing con su partner Roberto que se nos unirían, continuamos a la zona de campamento, armamos las carpas, preparamos una parrilla, contamos algunas anécdotas y después nos fuimos a dormir, ya que estábamos molidos, a parte al día siguiente, nos esperaba un día completo de pesca, bueno, para el equipo de Master Fishing, para mi, sería de playa.

Toma realizada con una cámara infrarroja. Había una oscuridad absoluta, por ratos cielo estrellado como NUNCA se ve en Lima que para siempre nublado.

Temprano por la mañana, todos se iban de pesca, mientras tanto yo, disfrutaba de la playa.

El día sábado, James y yo decidimos salir al pueblo de Ocucaje a cargar combustible, ya que los 130 km de desierto, se habían consumido medio tanque y cómo nos movíamos de playa en playa, estábamos preocupados con el combustible para el día lunes que salíamos, ya que la ruta del campamento hacia Ocucaje eran 2 horas de camino por trocha.

Entonces nos fuimos a Ocucaje, pasamos por la Plaza de Armas del pueblo hacia Ica, recargamos full combustible y de paso aseguramos el almuerzo con un buen ceviche. También pudimos comunicarnos por teléfono, ya que la zona de campamento es tan remota, que no llega ningún tipo de señal y estamos totalmente desconectados del mundo.

Regresamos por la tarde al campamento a gozar del sunset y conocí cómo era la pesca de tarde-noche, hicimos otra parrilla, ya que la pesca no estuvo buena ni viernes ni sábado y a dormir.

El día domingo fue un gran día, ya que pescaron unas hermosas corvinas, que sirvieron de almuerzo y de eso se encargó Antonio, que nos preparó un ceviche de los dioses, la verdad delicioso, gracias Antonio.

Por la tarde, después de un día de playa, me dediqué a pasear por las playas y a gozar de la naturaleza, en general, ha sido un fin de semana inolvidable, sin duda regresaré y desde ya, agradezco al equipo de Master Fishing (Iván y Antonio), así como a sus partners (Nicolás y Roberto) por las enseñanzas y haber pasado un hermoso fin de semana.

Ahora, les presento el video de la experiencia, ya que un video, vale mas que mil fotos.

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